Boho Chic: tendencias en muebles

Un estilo fresco y desenfadado, colorido y libertino.

El boho chic ha entrado de lleno en el vocabulario de las nuevas tendencias en cuanto a muebles y diseño de interiores como uno de los estilos más creativos, eclécticos e inconformistas de los últimos años: un triunfo de la libertad, el triunfo de la ligereza.
A primera vista serás llevado a preguntarte: ¿cómo pueden coexistir pacíficamente el orden y el desorden?

La respuesta está detrás de las combinaciones razonadas, la combinación de materiales capaces de comunicarse entre sí, la elección de patrones étnicos y exóticos con paletas de colores coordinados. El caos ordenado de Boho Chic tiene sus raíces en el fermento cultural del movimiento hippie de los años 60, del que toma su nombre (Bohemien + Homeless).
La yuxtaposición del término “Chic” quiere acercarlo al dandy Londres del siglo XIX, elevando la tendencia shabby y en desuso y una elegancia refinada y creativa. El resultado es una explosión de matices cromáticos, colores, estampados y una hospitalidad sin igual. Si tienes alma soñadora, quieres darle un toque artístico a tu hogar y te encanta viajar, mi consejo es que te inspires en este estilo, que seguro te sorprenderá gratamente.

Aunque la aparente babel de materiales y matices pueda sugerir una ausencia total de reglas, en caso de que quieras liberarte de viejas creencias y abrirte las puertas al Boho Chic, debes saber que no es así. Cada estilo tiene sus propios cánones y pautas a respetar, y este no es una excepción. Pero no tengas miedo, solo ten en cuenta un par de trucos para sortear los problemas relacionados con las combinaciones y crear un ambiente lleno de expresividad y personalidad. La primera sugerencia que te doy es elegir dos materiales principales/tres para los muebles. A mi gusto me decantaría por la madera, combinándola con elementos de forja o ecopiel.

No te pierdas los detalles de mimbre, juega con los textiles y los estampados pero, de nuevo, ten cuidado de no mezclar demasiados estampados: prefiere las formas redondeadas a las rígidamente geométricas. Para empezar a amueblar el espacio, el consejo es partir de una paleta de unos cinco/siete colores vivos: verde petróleo, fucsia, rojo, morado, amarillo, naranja, verde azulado, arena, lima… una vez elegidos los colores que refleje mejor su naturaleza, puede comenzar a elegir los muebles. Deja paredes y suelos neutros (blanco, madera, como máximo en un solo color) y da paso al color para marcar la diferencia: sofás, cojines, cortinas, alfombras, cuadros, tapizados, tapizados, objetos, candelabros, estanterías, mesas, jarrones. , objetos rescatados para dar nueva vida a, plantas…

No temas atreverte, inspírate en los mandalas, la tradición azteca o sudamericana, mezclarlo todo con un toque de exotismo y listo. Del living a la cocina pasando por el dormitorio y el baño: insertar una mesa de madera en bruto en el comedor, sillas de colores en el living, repisas recuperadas en el espacio abierto, espejos con marcos particulares en los pasillos, altos y pintados cabeceros de cama o hechos a mano en las habitaciones dobles, toalleros de madera y bañeras de colores en los baños. ¿Prefieres adornos orientales para mesitas y aparadores? Date un paseo por los mercadillos vintage para encontrar el mueble que buscas o contacta con los artesanos locales para que tus muebles viejos sean nuevos. Vestir los espacios con un estilo bohemio será un ejercicio de placer: ¡sólo tienes que añadir el toque de ligereza que necesitan a tus vidas! Cada día, al volver a casa, te verás envuelto por una gama de matices y combinaciones, siempre diferentes desde todos los puntos de vista, capaces de regalar alegría en todas las circunstancias.

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