¿Son seguras las casas de los años 50? Cómo comprobar y mejorar su rendimiento

Nuestro país es un lugar rico en historia y tradiciones. En Italia, las casas que se pueden considerar “anticuadas” son muchas más que las de nueva construcción y por ello, muy a menudo, nos vemos obligados a trabajar y reformar casas antiguas, que tienen a sus espaldas 50 años de vida o más.

Lamentablemente, sin embargo, las noticias de la última década nos han hablado varias veces de desastres, como terremotos e inundaciones, que en ocasiones han destruido edificios, arrasado pueblos enteros y causado un número importante de víctimas.

La pregunta que surge, entonces, es bastante obvia: ¿Cómo podemos estar seguros de no ir contra tales desastres? los casas de los años 50o incluso mayores, así como algo más jóvenes, ¿Siguen estando a salvo? ¿Es posible determinar esto? ¿Cómo? ¿Y cuáles son los métodos correctos de intervención para modernizar estas viviendas, haciéndolas realmente seguras, funcionales y eficientes?

Intentemos responder muy brevemente a estas preguntas, que son realmente relevantes. Por otro lado, el hogar es, por excelencia, el lugar donde uno debe sentirse más seguro y protegido y debe permanecer así. No podemos pensar en vivir con miedo o incertidumbre de que algo malo, por descuido o descuido, nos pueda pasar a nosotros, a nuestras cosas o a nuestros seres queridos.

reforma casa años 50

Evidentemente, reformar una casa antigua, digamos construida antes de los años 70, no es algo sencillo y mucho menos económico. Ahí tipo de construcción de un edificio de 1950 es significativamente diferente al de hoy, pero también al de los edificios construidos solo unos treinta años después.

En el período inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, el auge económico condujo a una expansión muy rápida de las aglomeraciones urbanas, a menudo acompañada por el uso de materiales pobres, con soluciones implementadas de manera rápida y económica.

No son las técnicas de construcción las que han cambiado, así como las normas y los materiales utilizados, sino que también las necesidades de la vida han evolucionado y cambiado, por lo que casi siempre un renovación en estos casos implica diferentes campos de acción.

  • En primer lugar, a menudo, incluso si se trata de una casa de hormigón armado, se necesita una ajuste y refuerzo de las estructuras respetando las normativas antisísmicas vigentes que permiten alcanzar niveles de seguridad muy superiores.
  • Casi siempre uno también es indispensable redistribución interior de espacios con el objetivo de eliminar los largos pasillos, ampliar los baños, a menudo pequeños y estrechos, y hacer todo más habitable según los estándares actuales.
  • Todo esto es seguido inevitablemente por una remodelación total de las plantas de acuerdo con la ley tanto por lo que se refiere al aspecto eléctrico, térmico y de aguas sanitarias, que implica la creación de vías y, a menudo, la demolición y reconstrucción de los cimientos existentes.
  • A menudo también tenemos que lidiar con la presencia de materiales potencialmente tóxicos, como la eternidad en techos, pero también plomería de plomo. Evidentemente, será necesario desmontarlos y volverlos a colocar, con las precauciones necesarias.
  • A cambio de todo accesorios y del tecnologías utilizado, con la inserción de un aislamiento ad hoc, tanto acústica como térmica es imprescindible, también para cumplir con los parámetros marcados por la llamada Ley 10 y para aumentar la clase energética de la vivienda.
  • Finalmente, claramente, la interior de una casa de los años 50 no refleja el gusto moderno. Incluso si algunos elementos antiguos, como los accesorios de baño de colores, vuelven a estar de moda, será necesario quitar y reemplazar los revestimientos originales de pisos y paredes de la época.

Una discusión adicional entonces merecería casas de campo. Éstos, normalmente, eran construidos con total autonomía por los entonces propietarios y en todo caso con métodos típicos de arquitectura rural.

Los tipos de construcción suelen diferir sustancialmente según la zona de origen, por lo que para intervenir en estos casos es bueno confiar en un técnico local que sepa hacerlo.

Generalmente se trata de estructuras de piedra y muros de gran espesor, que no crean problemas térmicos particulares, pero que tienen muy poca elasticidad y por lo tanto están muy sujetas a la formación de grietas y derrumbes repentinos, especialmente si se ven sometidas a eventos similares.

como intervenir

Lo primero que debe hacer si está planeando renovar una casa antigua es Contacta con un técnico de confianza quien realiza una inspección encaminada a detectar los problemas realmente existentes y entender de qué tipo de edificación y estructural se trata.

Atención, esta operación previa es muy importante y es válida tanto si el edificio en cuestión tiene cierto valor histórico en sí mismo, como si se trata simplemente de una casa vieja y maltrecha.

Sólo después se podrá proceder al estudio de un proyecto ad hoc, a realizar previa presentación de un SCIA específico. Los costes son enormes, van desde un mínimo de 800-1000 euros el metro cuadrado hasta subir, pero el ahorro en estos casos no es conveniente, sobre todo si se hace a expensas de la seguridad.

En conclusión

Seguro que en los últimos tiempos has oído hablar del llamado CIS, del que ya nos hemos ocupado y que prevé para todos edificios hecho o probado por más de 50 años la obligación verificación de la idoneidad estática, con el fin de obtener la relativa Certificado de Idoneidad Estática emitido por un técnico calificado.

Esto, de hecho, ya es una buena garantía para obtener certezas sobre la salud y seguridad del inmueble en el que vives. Por ahora, su obligación se aplica solo a Milán, pero nadie prohíbe solicitarlo incluso fuera de este ámbito territorial.

Hoy, además del incentivo a la reestructuración, el gobierno, a través de la terremoto de bonificación también ha lanzado importantes concesiones para quienes intervengan para mejorar su vivienda desde el punto de vista estructural, haciendo todo más ventajoso: ¡vamos a pensarlo!